Sin duda, ellos son una de las cosas que más nos atrae de las tormentas. Los efectos lumínicos que producen, y además, el marco que aportan a los paisajes son sencillamente impresionantes y dignos de inmortalizarse mediante una buena toma fotográfica.
Como primer consejo, podría decirse: cuidar nuestra cámara. Es importante protegerla del alcance del agua, que puede arruinar el equipo. Es importante encontrar un sitio donde nos resguardemos tanto del agua como de los relámpagos.
Luego, es importante contar con un trípode que nos ayude a mantener estabilizada la cámara, y también por lo prolongados de los momentos en que tendremos que tener abierto el diafragma, por la escasez de luz. Asimismo, es interesante tener un obturador a distancia para evitar movimientos al momento de tomar la fotografía.
En cuanto a los ajustes de la cámara, será necesario situar el ISO lo más bajo posible y también configurarla con una alta velocidad de obturación.
Fuente : http://haciendofotos.com/